Hay días en que los que me siento toda incrustada. Muchas partes de mi cuerpo me parecen incrustaciones, y me lleva un buen rato recuperar la integridad. A veces la única manera es teniendo sexo: que alguien me toque, que alguien me recorra hambriento, mientras yo en lo único que pienso es en como cada una de las incrustaciones vuelve a refundirse en mí. No sería mala idea llamarlos mis días cerámicos.
Casi siempre empieza por los labios. Siento como si alguien hubiera amasado dos bordes plásticos y me los hubiera anexado aquí y allá. No sirve de nada tocármelos en la oscuridad. No hay caso, a través de otro aditamento –los dedos- jamás podrían volver a mí. Luego se desencadena un efecto dominó. La nariz empieza a ser un cono, y las fosas nasales dos orificios practicados con enferma precisión. Me asomo al espejo, inclino la cabeza hacia atrás y trato de ver si tiene fondo. Luego paso a los dos ojitos de muñeca, dos piedritas engarzadas con un alfiler. Las orejas, dos platos de cerámica adosados. Otra vez un orificio. Otra preocupación. Los pelos, desparramados al tuntún sobre mi cuerpo, en el pubis agregaron un poco más: paf, paf… palmaditas de artesano. ¿Si saco todos los aditamentos quién soy? Demás está decir que son días terribles. Hasta que me doy cuenta de que tengo que salir.
Cuando estamos en la cama me voy refundiendo en partes. La cama es un horno, cerámica soy. Puedo percibir la extrañeza del partenaire cuando me recorre y me ve llorar, o me ve quedarme como una gata restregada en su caricia sanadora.
En general no entienden nada. Cuando son mujeres, será por intuitivas, descubren un poco más.
Cerámica
Agosto 30, 2006Merienda del espejo
Agosto 28, 2006Fue una noche que me quedé sin café. Recuerdo que por primera vez sentí la inundación de una fiebre líquida. Se llenó mi habitación de olas y todo se volvió pura flotación. En cuanto pude secarme escribí un poema, al que sólo me animé a leer después de varios días de vergüenza y negación:
La palabra
es la masacre del silencio
La escritura
el aniquilamiento del rostro
y siempre
una confirmación irrevocable
Me consagro a la confusión
mi cuerpo
es una siembra de vapores
que pide regar y ser regado
exige confesión
y me cuenta sus horrores
Lo absuelbo
seré capaz de lamerle las heridas
de hacerme cargo de sus grietas
de su voz de aurora boreal
de sus lomas con pinares
Sin la punición
soy el defecto
En la arena
estoy inmóvil
siento que me queda
todo por nacer
Soy el rayo
una merienda del espejo
un feto en fetas
Escrito por René
Escrito por René