El perro y el hueso

Febrero 8, 2007

Me aferro a su recuerdo como un perro a su hueso. Lo tengo enterrado bajo un árbol, y cuando nadie me ve lo desentierro y lo lamo un poco, y vuelta a enterrarlo. Ya casi no queda hueso que roer, es a saliva y a tierra el gusto que siento, y persistir es una manera de hundirme en el estancamiento, de impedir el cambio.


Imagen

Febrero 7, 2007

Y dicen que me quieren y me extrañan, pero yo no soy el yo que creen, quieren y extrañan a la persona que se inventaron o que yo creé para ellos. Porque también tendría que hacerme cargo de cierta imagen que proyecté y vendí con todo y pochoclos. Finalmente no soy tan sociable y con muy pocas personas dejo de sentir la rigidez de la máscara que me protege pero también me obliga a forzar el gesto. Digamos que en esos casos la máscara, que nunca deja de estar, se minimiza, se adelgaza hasta volverse casi transparente.


La pena

Febrero 6, 2007

Son largos los días cuando uno espera. Por eso es mejor no esperar y cambiar de acera, ir caminando por el solcito y alejarse, dar la espalda. Se siente una liberación. Es triste, sí, dejar todo eso atrás. Pero también puede pensarse en lo dulce que es alejarse e irse rascando la pena, solo. Con el gusto de saber que la mano que rasca es la de uno