Dormirse en la fragmentación es lo más difícil de superar. Se hace cuesta arriba coser con puntadas invisibles los retazos resecos que se deshilachan. Mis últimos días han sido de silencio abandónico. Comer tostadas y callar, fumar despacio y dejar de escribir, encerrarme a leer y rendir toda voluntad de pertenecer al mañana. Pero la rabia insana mantiene el agua tibia de la resurrección, uno se convence que en realidad se está guardando para la reapertura.
Recordé un diálogo que tuve una vez con un amigo, que era tan inteligente como cruel, como si estos adjetivos fueran capaces de sentirse sinónimos.
Mi amigo era hombre y no aceptaba mi argumento cívico-político acerca de consider a los putos sus iguales.
-No podemos ser iguales ante nada, apenas admito la igualdad de derechos civiles en el sentido más frío de la ley, pero no puedo convivir con ellos como pares, porque ¿sabés cual es la diferencia abismal que nos aleja?
- No, ¿Cuál?
- La diferencia es que yo paso y los veo parados ahí, y pienso que ese tipo está esperando que le partan el culo, me entendés, el culo, para ser feliz.
Escrito por René
Escrito por René