Cerámica

Hay días en que los que me siento toda incrustada. Muchas partes de mi cuerpo me parecen incrustaciones, y me lleva un buen rato recuperar la integridad. A veces la única manera es teniendo sexo: que alguien me toque, que alguien me recorra hambriento, mientras yo en lo único que pienso es en como cada una de las incrustaciones vuelve a refundirse en mí. No sería mala idea llamarlos mis días cerámicos.
Casi siempre empieza por los labios. Siento como si alguien hubiera amasado dos bordes plásticos y me los hubiera anexado aquí y allá. No sirve de nada tocármelos en la oscuridad. No hay caso, a través de otro aditamento –los dedos- jamás podrían volver a mí. Luego se desencadena un efecto dominó. La nariz empieza a ser un cono, y las fosas nasales dos orificios practicados con enferma precisión. Me asomo al espejo, inclino la cabeza hacia atrás y trato de ver si tiene fondo. Luego paso a los dos ojitos de muñeca, dos piedritas engarzadas con un alfiler. Las orejas, dos platos de cerámica adosados. Otra vez un orificio. Otra preocupación. Los pelos, desparramados al tuntún sobre mi cuerpo, en el pubis agregaron un poco más: paf, paf… palmaditas de artesano. ¿Si saco todos los aditamentos quién soy? Demás está decir que son días terribles. Hasta que me doy cuenta de que tengo que salir.
Cuando estamos en la cama me voy refundiendo en partes. La cama es un horno, cerámica soy. Puedo percibir la extrañeza del partenaire cuando me recorre y me ve llorar, o me ve quedarme como una gata restregada en su caricia sanadora.
En general no entienden nada. Cuando son mujeres, será por intuitivas, descubren un poco más.

4 comentarios para “Cerámica”

  1. aydesa Dice:

    René, gracias por el link, ahí te listé. Saludos.

  2. M.A. Dice:

    Te felicito, al final veo que te animás a escribir todo eso que me decías nunca ibas a poder sacar, veo que de golpe te estás despojando, lo que me hace pensar si antes no estabas fingiendo.

    ah, y espero sepas respetar la intimidad de los que formamos parte de tu vida

    m.a.

  3. lunanueva Dice:

    Me vine desde el comment en lo de Carlos, y me gustó mucho todo lo que leí.
    (Menos este comment de acá arriba, que suena desagradable y amenazante, no?)
    Nunca me pasó sentirme incrustada, esa cosa de fragmentación física que describís. Sin embargo, sí siento el efecto sanador del sexo, cómo repara, reintegra nuestras partes internas, nos recompone, nos deja casi en equilibrio, al menos por un rato.
    Creo que ninguna otra cosa me produce esa sensación.

  4. Carlos Dice:

    es lo que yo digo, y digo, y digo.
    Hasta tengo testigos implacables.

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